Wolves y Liverpool se enfrentaron en la 15ª jornada de la Premier League en un partido que comenzó muy igualado entre dos conjuntos que están firmando una extraordinaria temporada hasta el momento en la élite británica: los locales, por mirar a Europa; los reds, por consolidarse como uno de los tres grandes favoritos a levantar el título.
El encuentro no tuvo un dominador claro durante los primeros minutos de partido, y las ocasiones brillaron por su ausencia. Sin embargo, poco a poco el Liverpool fue volcando el campo hacia la portería defendida por José Sá que, sin embargo, apenas tuvo que intervenir durante los primeros 45 minutos de partido.
De hecho, la primera ocasión, meridianamente clara, de peligro en alguna de las dos porterías no llegó hasta el minuto 28 de juego, cuando Trent Alexander-Arnold envió por encima de la meta del Wolves un disparo en el interior del área.
No obstante, esa llegada espoleó a los de Jürgen Klopp, que a la media hora lo volvieron a intentar. En este caso fue el lateral derecho el que, con un centro desde el vértice del área, buscó la llegada en el segundo palo de Diogo Jota. El portugués, con un remate claro y potente, no acertó a encontrar la portería del meta portugués.
A partir de ahí, los reds se descolgaron buscando marcharse al descanso por delante en el marcador. A los 38 minutos de juego Diogo Jota, con un pase filtrado desde la frontal del área, consiguió conectar con Robertson, que puso de primeras el pase de la muerte para la incorporación de Mohamed Salah, pero el egipcio no pudo anotar el 0-1 a puerta vacía gracias, sobre todo, a la soberbia intervención de Conor Coady, que impidió el remate claro de la estrella del Liverpool.
Tras la reanudación, a los reds no les quedó otra que lanzarse aún más al ataque buscando estrenar el marcador. Alexander-Arnold puso un centro al área desde la banda derecha tras un saque de esquina. El balón, pasado al segundo palo, lo cazó Salah que, con una volea, puso el balón en el interior del área pequeña. Allí apareció Thiago Alcántara y, en ese momento, se vivió una de las jugadas más extrañas del partido.
En un primer momento, el remate de Thiago lo taponó Raúl Jiménez. El rebote, sin embargo, golpeó en el propio Thiago y el balón, rechazado, se topó con el pie de José Sá que, sin querer, envió la pelota a saque de esquina para desviar el peligro de su portería.
Poco antes de la hora de partido fue el Wolves el que tuvo una clara oportunidad para marcar su primer gol. Hee-Chan Hwang se internó en el área completamente sólo, pero se acabó equivocando en la decisión y optó por un pase en lugar de un disparo. La acción la rechazó la defensa del Liverpool y Dendoncker probó fortuna desde la frontal, pero Alisson voló para hacerse con el cuero.
En la jugada inmediatamente posterior llegó la ocasión más clara de todo el partido. José Sá se equivocó en una salida en falso y le entregó un balón plácido a Diogo Jota, que enfiló una meta sin portero y con dos defensas bajo la línea como última esperanza local.
Inexplicablemente, el atacante luso del Liverpool estrelló la pelota en Conor Coady, que se quedó en el centro de la portería, manteniendo contra todo pronóstico un empate que el Liverpool trataba, por todos los medios, de despejar.
Sería la última ocasión clara de gol en el partido, que agonizó poco a poco sin demasiados acercamientos a las porterías fruto, también, de la propia tensión del partido. Salah, en el minuto 90 y en el interior del área, trató de sorprender con un disparo a la media vuelta, pero le faltó potencia y colocación para sorprender a José Sá.
Sin embargo, cuando todo estaba encaminado a que el encuentro finalizara con el resultado inicial, Divock Origi, que había entrado en la segunda parte, logró, a falta de 30 segundos para cumplirse los cinco minutos de tiempo añadido, batir la portería del Wolves, tras un pase de Salah, y darle tres puntos de oro a un Liverpool que sacó adelante un partido complicado en el Molineux Stadium.